domingo, 3 de marzo de 2013

"LA CAÍDA DE BARCELONA", DE LE CORBUSIER




La Caída de Barcelona II
Le Corbusier
1939
Oleo sobre lienzo
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Edouard Jeanneret-Gris nació en la Suiza francófona, y a los 29 se traslada a París, donde adopta el nombre por el que será mundialmente conocido, "Le Corbusier". 

A pesar de que siempre será conocido por su faceta como arquitecto, nunca olvidará sus conocimientos de pintura y realizará diversos cuadros muy conocidos.

Su obra estará en relación con el cubismo, pues cuando llegó a París conoció a Picasso, Lèger y también a los constructivistas rusos.

Toda su obra, tanto pictórica como arquitectónica, estará profundamente relacionada con las corrientes de las vanguardias. De esta forma consigue el ideal de integrar todas las artes y disolver el arte en la vida.

En “La caída de Barcelona”, Le Corbusier dará cabida a la facetación cubista, pero también introducirá el sintetismo de los constructivistas rusos.

Este cuadro está en relación con el Guernica, pues Le Corbusier  conocería por las noticias los bombardeos que tenían lugar en Barcelona, cuando las fuerzas franquistas toman por la fuerza la ciudad condal.

El arquitecto Le Corbusier pintó durante la Guerra Civil española dos cuadros sobre Barcelona. Uno de ellos, cuya pista se había perdido, llegó por primera vez a Barcelona, 50 años después de haber sido pintado, para formar parte de una exposición.

La relación de Le Corbusier con Barcelona comenzó en 1928 y fue muy intensa y fructífera, pero se interrumpió con la Guerra Civil. En 1938, el arquitecto y pintor leyó un artículo en Paris Soir titulado Lluvia de obuses sobre Barcelona, perdió la esperanza de llevar a cabo sus proyectos urbanísticos y, probablemente, dibujó ya algunos bocetos con destino a un cuadro que llevaría el nombre de una ciudad que él soñó con transformar y que los bombardeos estaban destrozando.

Le Corbusier pintó en 1939 el óleo conocido como La caída de Barcelona o Barcelona II. Esta obra fue donada por Heidi Weber, directora del museo Le Corbusier de Zúrich, al Estado español en mayo de 1988, con motivo del centenario del nacimiento de Le Corbusier. Fernando Marzá y Es teveRoca conocían la existencia de otro Barcelona, pintado también en 1939, a través de una biografía de Le Corbusier. Pero no existían otras pistas del cuadro en cuestión.

Los arquitectos, investigando entre la documentación existente en la Fundación Le Corbusier de París, averiguaron que el Barcelona I estaba en manos de la señora Baudoin, la viuda del confeccionista de tapices de Le Corbusier. El arquitecto había ofrecido el cuadro a la pareja como regalo de bodas y la señora Baudoin lo conservó en su casa. La historia de los Barcelona prosiguió en 1960, cuando Le Corbusier, durante los bombardeos que destrozaban la ciudad le inspiraron dos óleos durante su estancia en Chandigarh (India), realizó varias litografías a partir del mismo tema.

El Barcelona I, de pequeño tamaño (28 por 46 centímetros), representa varias figuras en posición angustiada. Como en el Barcelona II, en el óleo hay un puño gigantesco, una especie de símbolo de fuerza y de lucha. 

La Caída de Barcelona I